Trazas, brechas y flechas

El edificio del AEBU*, en Montevideo es (materializa, constituye) una traza en un sitio particular.

Podemos hablar de traza ampliando el sentido geométrico del término, traza entendida como la intersección de un plano con otro de referencia o proyección . Tambien  en el sentido de huella o vestigio…

Una traza, a mediados de los sesenta, en la arquitectura de la región, intersección entre programas y condiciones locales y referencias de lo mejor del movimiento moderno ( claramente wright, aalto). Una propuesta de gran impacto,  a la vez contemporánea de otras búsquedas  renovadoras (brutalismo, regionalismo, etc) y anticipatoria de arquitecturas más recientes.

En el sentido de huella o vestigio, el edificio de la AEBU deja una marca del espíritu creativo  de los ´60. En 1964 Rafael Lorente escudero, gana el concurso para el AEBU, proyectado con su hijo Rafael Lorente Mourelle y Juan Jose Lussich. Un equipo donde confluyen la dilatada experiencia de mas de 30 años de Lorente y las búsquedas de los jóvenes arquitectos,  proponiendo un edificio a la vez sobrio y audaz que responde al sitio con singular calidad.

El sitio se ubica en un borde de  la ciudad vieja, sobre el río. Una zona del “bajo”  que fuera demolida para abrir paso a la construcción  de la rambla sur hacia fines de la decada de 1920, próximo al cubo del sur (vestigio de la vieja muralla ) y al templo de los ingleses  (rehubicado durante la construcción de la rambla),   entre el tejido de la ciudad y los espacios paisajisticos del nuevo frente urbano.


1.El bajo con el cubo del sur y el templo ingles, parox año 1918. 2.U
bicación aproximada de la esquina de reconquista  y brecha en una foto de 1935 con la nueva rambla sur y un sector de la ciudad vieja en demolición.

Un terreno triangular  y con pendiente que el proyecto aprovecha para proponer una volumetría que responde de manera diferenciada a las condiciones de cada frente.  Una sucesión de patios y  halles  atraviesan el edificio uniendo el acceso que da a la ciudad con el que enfrenta a la rambla y el río, salvando el desnivel existente. Este eje articula los volúmenes mayores (pileta, gimnasio, etc) que se apoyan sobre la única medianera de un lado y los volúmenes de oficinas que se escalonan proyectándose en voladizos hacia la esquina.

Algunas calles del barrio recuerdan la presencia de la muralla, como la calle ciudadela o la calle brecha. Esta última toma su nombre por el hecho de estar ubicada en el punto donde los ingleses lograron abrir la muralla durante la toma de la ciudad en la invasión inglesa de 1807. Sobre la calle reconquista una placa cuenta el origen del nombre.

Liceo Frances / Jorge Gibert, Fernando Giordano, Rafael Lorente Mourelle, Arqs. Concurso 1999 obra 2001.

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