PROYECTOS / VIVIENDA / VILLA 20 CONCURSO 2

Concurso Villa 20 – 2

CONCURSO NACIONAL
DE ANTEPROYECTOS
MENCIÓN

 

1000 Viviendas Concurso 2

 

Destino Vivienda
Superficie 10.000m2
Lugar Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Créditos
Autores SMF (Speroni – Martinez – Flores)
Colaboradores Arq. Matías Erguy Grill, Arq. David Schaab, Arq. Juan José Seoane, Arq. Mario Speroni, Arq. Federico Vasicek, Sr. Juan Verdaguer Aguerrebehere Srta. Natali Burgio, Srta. Macarena Corries Hernandorena, Srta. Leslie Dallapiccola,  Sr. Julian Martinez

MEMORIA

La ciudad contemporánea tiene su territorio pautado por la lógica del capital derivado de una “economía líquida”, que contribuye a fragmentar permanentemente la estructura urbana multiplicando centralidades. La catástrofe que afecta a la mayoría de las metrópolis contemporáneas es la carencia de estrategias y políticas urbanas capaces de rearticular el territorio urbano con continuidad y coordinación de iniciativas, donde los programas habitacionales masivos, de calidad y de contenido social, deben cumplir un rol fundamental como “configuradores de ciudad”.

Las villas miseria en Argentina o favelas como se le llama en el resto de los países de América del Sur, hoy representan el 30% del territorio que se encuentra habitado en Latinoamérica. Esto significa que aproximadamente un tercio de las personas viven bajo estas condiciones de habitabilidad hoy en esta parte del mundo.

Las villas miseria surgieron en la Argentina como consecuencia de las diferentes crisis económicas. Las masas de migrantes del interior del país y países limítrofes de la Argentina, son atraídas por las ventajas de empleo en el Área Metropolitana, estas constituyeron y constituyen las causas de formación de las mismas.

La falta de políticas públicas en materia de servicios sociales, vivienda social, planificación,etc, han generado un claro deterioro de estas áreas de la ciudad donde en los últimos años ha existido un notorio olvido y atención por parte del estado lo cual ha favorecido su crecimiento espontáneo sin ningún tipo de control ni norma que establezca un mínimo de civilidad en materia de servicios básicos para la construcción de un hábitat digno e igualitario.

Por otro lado estos sectores han crecido muy al margen de la propia ciudad, configurándose hoy como fragmentos urbanos “no integrados”, donde predominan la marginalidad y la exclusión, siendo estos,  los factores principales de una fractura social existente, estableciendo un marcado límite en la estructura social.

El concurso 1000 viviendas en la Villa 20 de la Ciudad de Buenos Aires,  que reúne cuatro concursos, re inaugura un proceso intelectual, práctico, eficiente y proyectual acerca de volver a pensar estos temas y problemáticas, desde una visión inclusiva y de igualdad donde nuestra profesión, la arquitectura y el urbanismo, puedan aportar una transformación progresiva, de áreas muy degradadas de la ciudad en nuevas áreas urbanizadas.

Desde este punto de vista la primer pregunta que nos hacemos como arquitectos ante la idea de urbanizar las villas  es: ¿Como debe ser la vivienda que genere esta transformación?, ¿Cuál debe ser el espacio de soporte para estas nuevas viviendas?, ¿Como pensar nuevamente espacios habitables que puedan, en forma progresiva, integrarse culturalmente como área urbanizada tanto a la ciudad como al marco sociocultural existente?, ¿Como debe ser el espacio público de relación entre Ciudad, Manzana y vivienda?

La primer reflexión que hacemos ante estas preguntas  propias es, en primer término, que la arquitectura debe ser social sino no es arquitectura.

Lo cual nos indica la convicción y la certeza de generar la máxima Arquitectura con los mínimos elementos.

Hoy pensar la vivienda de carácter social no es solo pensar en la unidad de vivienda o en la casa, hace falta incorporar la noción de Espacio Público como lugar de encuentro, de civilidad, de expresión ciudadana, en definitiva cómo llegar a construir ciudad, cómo configurar espacio público desde lo habitacional, y cómo favorecer una convivencia sana y amable entre las personas. Poder potenciar lugares donde una vida creativa, con posibilidades de interacción positiva entre las diferencias, pueda tener lugar, puede “echar raíces”.